Las celdas
de titaneo funcionan como un proceso de fotosíntesis
artificial. Cuando la luz solar pega en la plataforma
que contiene las celdas, los electrones empiezan a moverse.
Estos pasan rápidamente por una serie de celdas
y los espacios entre éstas están llenados
por un electrolito que reemplaza los electrones que
se movieron de una celda a otra. Por ello, los electrones
que perdió la celda, son reemplazados por el
electrolito.
Esta tecnología
además de ser más eficiente, es más
amigable con el medio ambiente, ya que las antiguas
celdas de silicón contiene materiales tóxicos,
tales como el tetracloruro de carbono. En el pasado
se usó en la producción de líquido
refrigerante y propulsor de aerosoles, en extinguidores
de fuego, y para remover manchas. Debido a sus efectos
perjudiciales, estos usos están prohibidos y
solamente se usa en ciertas industrias. |